La primera vez que oí hablar de Ángel Bautista fue en 1987 creo en el Liceo Bauzá, donde yo comenzaba a conocer algo de computación. Me pareció un nombre religioso. Allí, algunos de mis interlocutores lo mencionaban como alguien vinculado al mundo de los programas de la Sinclair ZX Specturm, y gracias a quien algunos programas estaban disponibles. Con el tiempo, junté plata con mi hermano, y aún adolescentes, fuimos a Mundo Informático a comprar mi soñada computadora. Fue Ángel quien nos atendió muy amablemente y nos la vendió. Fue una manera de reencontrarme con esa esquina de Colonia y Convención que tantas veces había caminado cuando mi viejo tenía la fiambrería Robert. Como había paro de ómnibus, con mi hermano volvimos caminando al Prado con la computadora bajo el brazo. También nos compramos un grabador que íbamos a necesitar. En el camino apareció un ómnibus y llegamos a casa. Fue un día emocionante y casi ni había reflexionado sobre el gasto o inversión que había hecho, que me dejó en cero ya que nos habíamos gastado toda la plata que habíamos ganado ese verano, yo trabajando en un puesto de verduras y mi hermano en una plantación de choclos.
Los siguientes días no recuero por qué, llamé a Mundo Informático y hablé nuevamente con Ángel, y le pregunté qué características tenía la garantía de la computadora. Hasta hoy recuerdo su respuesta: "si por ejemplo, se te cae Coca Cola arriba de la máquina, traela que la garantía te la cubre". Yo que realmente era un chiquilín de clase media venida a menos (en mi casa no había teléfono, y llamaba desde un monedero), no podía creer que eso fuera así! Y me gustó saberlo.
Con el tiempo, yendo al Club Alemán de Remo con un grupo de remeros que nos fuimos haciendo amigos, supe que algunos de ellos conocían también a Ángel del Grupo Scout 7, y que eran un grupo muy unido. Uno de ellos es mi amigo Adrian Hein. Su papá Ricardo, y Ángel, eran amigos de los Scout. Para entonces, habían entrado ladrones y me habían robado la Spectrum, que aunque ya no usábamos mucho (ya era 1989 y la Spectrum había rendido mucho y ya no estaba tan de moda, digamos), queríamos conservar para cuando fuésemos viejos como un recuerdo.
Ya siendo programador, conocí en diferentes situaciones a Ángel, como Presidente y como Gerente de la Cámara Uruguaya de Software. Tuve algunas charlas con él. También por esa época él fue bastante famoso por algunas cuestiones enojosas relacionadas con la práctica de copia de software, que se estaba fiscalizando. En una de las conversaciones que tuve con Ángel, me quiso entusiasmar con un negocio del cual él estba participando, Amway, y me explicó que tenía un mentor brasilero que lo guiaba en ese asunto. A mí no me interesó el tema, pero recordé el ofrecimiento como un gesto generoso y no menos comercial. Comencé a ver en Ángel lo que se da en llamar un entepreneur de perfil internacional.
Un día de 2005, me fui a inscribir como estudiante en la Facultad de Psicología de la UDELAR. En la cola de inscripción, estaba Ángel! No podía creer la cantidad de veces que el destino nos acercaría. Le pregunté qué hacía ahí, y me contestó lo mismo que vos ! Naturalmente, había una inquietud por aprender Psicología. Fue un conspicuo y singularísimo compañero de generación. Militó fuertemente por la grabación con MP3 de las clases teóricas, para horror de algunos docentes, y para beneplácito de estudiantes que podían usar ese material si no habían podido llegar al teórico.
Ángel se presentó como candidato a ser Delegado de Ciclo al Centro de Estudiantes (CEUP), y fue uno de los elegidos. Militó en el CEUP. Trabajó bastante durante al menos dos años en la comisión encargada de la cantina y la fotocopiadora. Deseaba corregir los problemas financieros con sus conocimientos de gestión y de finanzas. En general su aporte era bienvenido, sobre todo por los compañeros que estaban más en la cotidiana de esos servicios. Su perfil marcadamente empresarial, su permanente traje y corbata, no se condecían mucho con la estética de un centro de estudiantes, y su forma de presentar las ideas en general generaba discusiones acaloradas y confrontaciones. A él no parecía molestarle mucho, y salvo días en los que estaba un poco terco, en general sabía escuchar y aportaba ideas, y siempre estaba disponible para ayudar a los demás, si es que los demás se dejaban ayudar por él.
La presencia de Ángel no pasó desapercibida para nadie en la Facultad. Él lo sabía, y provocaba la diferencia, pues para él era algo absolutamente normal. Era difícil seguirle la cabeza, a veces yo terminaba agotado de intentarlo. Me cuestioné mucho para qué tanto conflicto con aquel ser. Me terminé respondiendo a mí mismo que los múltiples lugares desde los que Ángel se me hacía presente me ayudaban a mí a aprender más a estar en presencia de alguien totalmente diferente a mí, aunque interesado en los mismo temas. Es decir, fue un encuentro cotidiano útil, por momentos frustrante, interesante, inevitable. Todos mis compañeros y compañeras conocían a Ángel. Ángel, siempre estaba.
Últimamente había colaborado en la construcción del sitio web del Área de Vejez - Investigación que recibió un premio de la CSIC-UDELAR. Yo estuve en la reunión convocada por el Decano Luis Leopold, en la que también estaba Ángel y otras personas interesadas en que los informáticos de la facultad les ayudáramos a presentarse con proyectos de sitios web al llamado a concurso de la CSIC. Había 15 días de plazo. Yo prudentemente planteé que no podía hacer algo tan a las apuradas. Ángel junto con Jorge Suárez fueron los únicos que aceptaron el desafío. Trabajaron día y noche, se presentaron al concurso y ganaron el premio. Una quimera de quince días enloquecidos les dio su premio. Ángel con ya 54 años aprox. no tenía problema en no dormir trabajando en el sitio web.
Podría comentar muchas situaciones más en las que supe de la vida de Ángel. Sé por ejemplo que deja dos hijos varones, que gustan del fútbol y que juegan, creo que con interés profesional. En eso Ángel les apoyaba. Como el tema del deporte le interesaba por sus hijos, Ángel se puso a colaborar con la Sociedad Uruguaya de la Psicología del Deporte, junto con el profesor Jorge Salvo.
Era incansable. Contaba que hacía veinte años que había apagado su último cigarrillo. Nunca olvidaré ese comentario mientras intente dejar de fumar. Así y todo, un derrame cerebral lo dejó en coma una semana y finalmente se lo llevó para siempre el pasado viernes 16 de octubre.
Ángel era de esas personas que hacían. Hacía de asador en cualquier fogón. Hacía presentaciones. Viajaba por sus temas empresariales y de asesoría financiera. Compartía conocimientos, señalaba aciertos y errores, se lo pidieran o no. Él estaba. Se fue un tipo joven. Se fue una parte de la historia reciente de la Facultad de Psicología. Se fue un tipo cuyos padres españoles emigraron a Georgia en la ex-URSS donde Ángel nació en 1955, siempre me preguntaré si la emigración a un lugar tan extraño desde la España de Franco tendría que ver con persecusión política, o quizás por otros motivos. Se fue alguien polémico, alguien que participó activamente en la vida de la informática de los años ochenta y noventa del Uruguay. Y alguien que buscaba nuevos horizontes. Alguien que asumía riesgos empresariales y como él gustaba decir "le ponía el cuerpo" a las situaciones, aunque salieran mal, o muy mal. Y si salían bien, él sólo lo comentaba para que todos estuvieran informados, pero no alardeaba.
Hace no mucho tuvimos que hacer una reunión con Ángel para señalarle unos asuntos en los que el colectivo de estudiantes del Centro no hacíamos acuerdo con él. El se bancó cuatro horas de señalamientos y críticas muy duras. Preguntado si quería abandonar el CEUP, dijo "no". Sin embargo, de a poco lo ví menos en esas reuniones. Se lo notaba cansado. Y quizás con asuntos personales que solucionar. Supe también que estaba trabajando en la gestión del hotel de Ricardo Hein, en Maldonado y Yaguarón. Allí dedicó sus últimas horas de intenso trabajo seguramente.
Su ida definitiva al mundo de los ya-no-vivos, se hará notar. Quisiera despedirme así, con afecto, de Ángel Bautista, el informático, el actor social, el compañero de facultad. Mis saludos afectuosos también para sus amigos más allegados, entre los que se cuentan amigos míos.
5 comentarios:
gracias Haroldo por poner tantos sentimientos en palabras!
un abrazo,
Adrian
Querido Adrian, gracias.
abrazos
haroldo
Me sumo a lo dicho por adri... Gracias Haroldo, por ayudarnos a recordar a esta persona tan interesante que fue, es y seguirá siendo, Ángel Bautista...
Tu reseña de Angel me ha emocionado mucho,es muy sentida.También conocí a Angel hace algunos años en los Scouts,y la noticia de su muerte me impactó realmente,era una persona increíble y muy generosa.Y te cuento lo que me contó el mismo Angel sobre la historia de sus padres que fue muy novelesca:el papá,que creo se llamaba Juan,fue "voluntario" muy jovencito a la Legión Azul de triste memoria en la España franquista,y en el camino un superior le ordenó matar a un compañero.Como sabía que el próximo era él,se lo dijo a este compañero y desertaron los dos,echando a caminar cerca de Rusia.Decidieron en cierto momento separarse para que fuera más difícil encontrarlos y,nos contó el mismo papá de Angel,se encontró en cierto momento con un camino al que siguió hasta encontrar una edificación enorme con aspecto de fortaleza,donde fue detenido por los guardias.El padre de Angel les explicó cómo había llegado hasta allí,pero le mostraron que no había ningún camino que llevara hasta esa fortaleza.En resumen,que lo tomaron prisionero y vivió allí varios años.Cuando lo liberaron conoció a quien sería su esposa,una española que había llegado a Rusia formando parte del contingente de niños republicanos que se sacó de España cuando la guerra civil española,se casaron y Angel nació en Georgia.Después vinieron a Uruguay,y cuarenta años después se reencontraron con el resto de la familia en España,allá por el 1992,quienes en todos esos años lo daban por desaparecido.Una historia increíble.Te agradezco el pequeño homenaje que le has hecho a Angel en tu página,fue un buen amigo y una excelente persona,de pocos puede decirse eso cuando se van.
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