Esto no es escritura. Escrituras hacen los escribanos. No puedo evitar escribir mientras digo que el producto de lo que estoy haciendo no es escritura. Hay un escribir maldito, que ejerce todo su despliegue textual a pesar de sí mismo y de toda condición. Es imprescindible no detenerse de escribir. Es absolutamente impostergable la no más delegación de la escribición. No hay ninguna justificación para que escribir deje de escribir todo aquello que pueda hacer, incluyendo lo que no se puede escribir, porque los motivos reales de por qué no se puede escribir no se pueden saber. Hay que escribir toda superficie, diagramarla de marcas escribientes para que nuevas escribiciones ocurran allí o en cualquier otro lienzo, plano, papel o pared. Escribir una pared es demolerla con la mirada del otro. Escribir por adentro las paredes que me cobijan es decir por un momento ya no estoy dentro, me cobija el afuera. Leer ya no es más leer, es leër o es lher o eescrilir. Eëscrilir convoca a todas las lecturas prohibidas de la escribición, de la excribisiöhn. Las lecturas proïbidas son las escribires por eëscrihibir, por apreënder, por prenderse a las grafías atre-vidas , a3vidas, es que es a tres vidas que salimos de la cueva protectora y amansadora. Nues3as vidas amansadas están encuevadas de seguridades y de miedos de excribisiöhnes <> esxcribiriendo practicamos la osadía de vivir <> de operar en el mundo <> con operaciones sin clausura@clau/üsura != con resultados de otro mundo, por ser nuestro mundo diferente y nuevo. Colón no descubrió el nuevo mundo, Colón encontró el huevo mundo de anhelos unidos por membrana nuclear óvea, escrituracionada en las superficies de las pieles y los órganos de los cuerpos de los habitantes del huevo ahuecado por palos y piedras previamente escribidas con trabajo algo menos alienado. Los resultados que han sido escrituras de notarios imperiales, han escrito lo que somos y lo que debamos ser, e incluso han escrito el ser, el sean, y el somos / desde el lado de la dominación del que se mire. Todos pierden. Pero configuran mundos otros , superficies más torpedeadas, apaleadas, ensangrentadas, prontas para que los escribires allí ocurran, laboren lo nuevo, injusto e inevitable, impune, calamitoso y nuestro: